ESCUELA
NORMAL SUPERIOR DE PITALITO |

En Pitalito se había creado una Escuela Pública
para la educación delos varones que funcionaba en un edificio construido
por el municipio y de la cual fue director don Santiago F. Losada (1916-1924).
En este mismo edificio el Concejo Municipal creo el Colegio San Antonio (1927)
ante la necesidad de ofrecer el bachillerato a los jóvenes de la localidad;
la cual contó con célebres educadores entre los que figuran
como rectores el presbítero Jesús Antonio Castro quien fue el
fundador, Julián Quezada y profesores como Alfonso Castro, Guillermo
Montenegro, Peregrino Castro, Teofilo carvajal y otros. Es en este Colegio
donde se gestó el desarrollo de la Escuela Normal (1950).

HISTORIA
La escuela normal comenzó a funcionar el día lunes, 3 de mayo
de 1950, con el personal docente y discente del colegio San Antonio y en el
mismo lugar. Por esta razón, tiene como fecha el 3 de mayo, para celebrar
el aniversario de su fundación.
Para garantizar el funcionamiento de la Normal, sin contar ésta con
edificio propio, entre el Municipio y la Nación, se firmó un
contrato el 23 de marzo de 1950 por medio del cual, éste cedía
el edificio y los predios del colegio San Antonio, para que funcionara la
Escuela Normal Rural de Varones de Pitalito.
En el viejo caserón del Colegio San Antonio se educaron varias generaciones
de jóvenes de la región. Ante la creciente demanda de cupos,
en el año 1956, la Nación construyó la primera planta
de un edificio para ensanchar el viejo caserón.

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ADQUISICION DEL ACTUAL TERRENO
En 1963, durante la administración del señor Alcalde Héctor
Polanía Sánchez y de Roberto Molina Vázquez como personero,
el Concejo Municipal, por considerar que las instalaciones de la Normal
no estaban ubicadas en el lugar adecuado, rechazó la posibilidad
de ceder las viejas instalaciones; a la Nación para que la Normal
contara con sede propia. El Concejo determinó, por lo tanto, conseguir
un terreno para que la Nación construyera la sede de la Normal.
De esta manera, el municipio compró a la señora Alicia Molina
de Rozo un lote de 10 hectáreas por el valor de $ 45.000 pesos, según
consta en la Escritura No. 21, aprobado por unanimidad durante tres sesiones
en diferentes días y firmado el 10 de septiembre de 1963, por medio
del cual se aprobó una minuta para contrato de sesión entre
el Municipio y la Nación, de un lote de terreno para este fin.
El Municipio se encargó de entregar el lote con los servicios de
acueducto, energía eléctrica y teléfono, y la Nación,
se comprometía a construir el edificio en un término de 7
años así, dos años para iniciar la obra y cinco años
para terminarla.
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UN TEMBLOR AGILIZA LA CONSTRUCCION
El jueves 9 de febrero de 1967 un fuerte sismo estremeció al departamento
del Huila. En Pitalito, la contidianidad de la población se vio alterada
por este fenómeno que transformó la realidad histórica
de su urbanismo. Hacia las 9 de la mañana un movimiento de 7 grados
en la escala de Richter, dejaba en el suelo varias construcciones que se
desmoronaron ante el estremecimiento natural y, en que quedó totalmente
destruida, afortunadamente sin dejar ninguna víctima que lamentar
entre sus ocupantes, que esa semana habían iniciado su calendario
escolar.
Cuenta Ricardo Molina que en el segundo piso quedaba la biblioteca más
cerca de la escalera y el salón de cuarto bachillerato. La bibliotecaria
de ese entonces, la señorita Graciela Gasca, al salir corriendo los
estudiante, fue arrollada por éstos, pasando por encima de ella,
en medio de esta angustia, alcanzó a llegar al descanso de la escalera
mientras en el dintel de la puerta se quedaba el profesor Pablo Esteban
Portilla que estaba dictando la clase de Geometría. Cuenta que el
único alumno que se lesionó en esta tragedia fue Sixto Lozano
quien, con la intrepidez de un joven, se lanzó del segundo piso utilizando
la cuerda de la campana, luxándose una mano. Carlos Ramón
Repizo recogió en su libro EL VALLE DE LOS LABOYOS, los relatos sobre
el temblor, entre ellos, el del profesor Portilla" Dictaba clase de
Geometría en el curso cuarto de la Normal, en un aula del segundo
piso, cercana a la escalera. Al sentir los primeros movimientos de vaivén
los alumnos trataron de salir pero les insinué no salieran porque
era muy peligroso. Al segundo remezón, mucho más fuerte, de
dirección oeste, oriente, los alumnos salieron a al carrera. Resolví
quedarme solo y me coloqué en la puerta de salida, como el movimiento
era muy fuerte, para evitar una caída, me agarré de la puerta,
en ese momento comenzó a caer el material de la construcción,
se oía un ruido ensordecedor. En este momento creí que había
cometido un error al quedarme arriba, sobre mí cayó mucha
tierra que me hacía difícil la visión, la segunda etapa
terminó en este momento y pensé bajar por la escalera pero
ya estaba obstruida por el material del techo que había caído.
Pensé bajarme por una columna creyendo que el remezón siguiente
por debajo de unas guaduas caídas. Cuando llegué al patio
vi a un grupo de alumnos y al Rector de la Escuela, licenciado Samuel Camargo
Uribe, en una actitud estática a manera de estatua mirando el edificio
destruido. Pensamos que había bajo los escombros mucha gente pero
no se oía ninguna voz que pidiera auxilio o diera gritos de dolor.
Se inició una especie de conteo de alumnos y profesores pero fue
imposible verificarlo pues la mayor parte salió a la calle a contemplar
desastres. Sólo en las horas de la tarde se comprobó que ningún
normalista había sido atrapado porque ninguna persona había
venido a reclamar alumnos. Las tapias y muros de dirección nortesur
se cayeron en su mayor parte, no así los de dirección oeste
este".
Ante esta situación, más que dramática, se agilizó
la construcción del nuevo edificio en el sector Cálamo con
capacidad para 600 estudiantes en la Escuela Anexa y 800 en la Normal, mientras
en galpones improvisados, los estudiantes continuaron sus estudios adaptándose
a las circunstancias, que aunque negativas, promovieron el desarrollo de
la institución.

MISIÓN
La Escuela Normal Superior de Pitalito tiene como misión formar maestros
que potencien el desarrollo humano y pedagógico, el pensamiento, la
ciencia y el arte, para que se desempeñe en los niveles de preescolar
y básica primaria, contribuyendo a transformar la realidad de su entorno.
VISIÓN
Para el año 2005, la Normal Superior de Pitalito Huila, se consolidará
como centro de Investigación y proceso innovadores, acordes con las
necesidades pedagógicas de la comunidad educativa sur-huilense, convirtiéndose
epicentro del desarrollo educativo regional.

HIMNO
Coro
Entonemos con júbilo un canto
Por la patria y la libertad
Porque ya la virtud y la ciencia
Es el tema de nuestra Normal
Es semillero de educadores
Y profesores de corazón
Que serán del niño la antorcha
La esperanza de nuestra nación
Este es un templo donde se instruyen
Y se forman con gran devoción
Aquí se modelan cuerpos y almas
Y se da perfecta educación
Tenemos instituto docente
Para todo el que quiera estudiar
Adquirir buenos conocimientos
Y, ante todo, poderse educar.
Estudiantes: proseguid la senda
Señalada por el mismo Dios,
Apartaos de tanta ignorancia
Y buscad la civilización
Nuestra ciudad llegará muy pronto
A un bello centro cultural,
Pues tiene cosas importantes
Como esta Escuela Normal
Nuestra patria quiere agricultores
Además, necesita de obreros,
Pero más le hacen falta los sabios
Y aun mucho más caballeros.
Aquí se fomentará el deporte
Y también será un centro social
Que siempre por el bien lucharemos
Y combatiremos contra el mal.