CARLOS SALAS

"La pintura es, sin ninguna duda, la percepción más elaborada de las artes".
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El caso de Carlos Salas es similar al de Gabriel García Márquez y, por supuesto, al de muchos de los artistas colombianos que viajan a probar suerte a Europa. Nacido en Pitalito, Huila, hace 40 años, su primera aspiración profesional fue la de ser arquitecto, pero jamás ejerció oficialmente. |
En compensación se fue a París, a comienzos de los 80, a estudiar en la Escuela de Bellas Artes. Allí el orden del día era la escasez de dinero; tanta que era frecuente el atraso en el pago del alquiler de la habitación donde vivía. Pero entonces a la dueña de la pensión le gustó su obra y en canje por un cuadro lo alojó durante cerca de 10 meses. Aunque él nunca quiso tomarlo así, pues no es de su estilo pensar en precios, mercadeo y temas similares, era la primera venta de su carrera, una carrera que habría de dar frutos mejores hasta ubicarlo en el grupo de los pintores más importantes de su generación.
De todos los de su grupo es quizás el más firme contradictor del arte vanguardista y, en consecuencia, el más abnegado defensor de la pintura como lenguaje artístico. Aunque su obra ha llegado a involucrar la tercera dimensión y algunos de sus trabajos reflejan claramente su vocación de arquitecto, sus conceptos son los de un artista que ha encontrado en la pintura su máxima realización y, simplemente, no le interesa ensayar otros medios más efímeros.
QUIENES TIENEN SUS CUADROS
Sus obras, de gran formato la mayoría, están respaldadas por el
hecho de haber obtenido el primer premio en un Salón Nacional de Artistas,
por su proyección internacional y por la opinión de la crítica,
alrededor de la cual existe un consenso generalizado sobre su calidad como artista
en su aproximación a la problemática del arte contemporáneo.
Sin duda se trata de uno de los más serios intérpretes de la pintura
en la actualidad. Y a pesar de que sus cuadros no son nada fáciles de
digerir por el público común, también ha logrado forjar
un buen mercado, siguiendo los parámetros de Picasso: "El pintor
malo pinta lo que vende, el pintor bueno vende lo que pinta". Quizás
por eso los coleccionistas aseguran que se trata de una de las mejores inversiones.